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El humo ambiental  de tabaco no me molesta, me perjudica

La exposición al humo ambiental de tabaco, también llamada “tabaquismo pasivo” es una fuente importante de enfermedades y muertes, y supone importantes costes para el conjunto de la sociedad.
Si fuma, no lo haga en lugares cerrados, por su bien y por los que le rodean.
Si no fuma, defienda su derecho a respirar aire no contaminado por humo de tabaco, porque no es una molestia sino que perjudica su salud.

Se considera fumador pasivo a la persona que inhala humo de tabaco procedente de otros fumadores.
Esta situación puede reproducir en el no fumador la situación del fumador activo que consume de 4 a 10 cigarrillos.

El humo ambiental de tabaco es una mezcla de:

  • El humo exhalado por el fumador.
  • El humo emitido por el tabaco que se quema lentamente entre las caladas. Constituye más del 75%  del humo y contiene mayores niveles de componentes dañinos que el humo principal, ya que es fruto de una combustión a menor temperatura (300º).
  • Los contaminantes emitidos por el cigarrillo en el momento de fumar.

La exposición durante una hora al humo ambiental de tabaco equivale a fumarse 3 cigarrillos.

Respirar humo ambiental de tabaco implica un riesgo de cáncer 57 veces superior al estimado para la contaminación por asbesto, arsénico, benceno, cloruro de vinilo y radiaciones, todos ellos agentes cuya capacidad para provocar la aparición de cáncer es muy conocida, lo que convierte al humo de tabaco en el contaminante ambiental con mayor poder carcinogenético.
Los fumadores pasivos también tienen aumentadas sus posibilidades de sufrir un infarto o una angina de pecho, con las secuelas o mortalidad que esto puede provocar.
Cada año mueren como mínimo 1200 personas en España debido a la exposición involuntaria al humo ambiental de tabaco, ocho de ellas en Cantabria.

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